Canal de Noticias Malleco

jueves 09 de septiembre de 2010

El desastre natural, la oportunidad de Piñera

  Por Diego Ancalao.

  No es nuevo que personas tenaces y perseverantes alcancen éxito empresarial. La historia presenta varios ejemplos; Edwards, Ariztía, Cousiño, Varela y Urmeneta, entre otros. Este último fue huérfano y se convirtió en el hombre más acaudalado de Chile y Suramérica en 1850, se destacó por sus éxitos empresariales, su pasión por la política y su gran espíritu benefactor.

  Urmeneta tuvo la altura moral para compartir un poco su fortuna con quienes vivían en penumbras, fue gran benefactor de hospitales y monasterios, reconstructor de iglesias, sostenedor de jóvenes estudiosos pobres y protector de artistas.

  Otro caso fue Federico Varela quien además de alcanzar el éxito económico buscaba el “bien común” a través de la política. Ambos llegaron al Congreso Nacional. Era un gran benefactor, pues fundó un hospital, un cuerpo de bomberos, construyó un teatro, fue sostenedor de la Academia de Buenas Letras, Protector de la Sociedad del Pensamiento y 1870 fundó la Escuela Democrática.

  Estos hombres fueron un aporte real al desarrollo de la educación, la cultura, la política y la economía. Fueron capaces de meter las manos a sus bolsillos para ayudar y no llamaban a otros a que aportaran por ellos. Hoy algunos se engrandecen con la solidaridad de otros.

  Tanto fue así que la Tribuna de Valparaíso en 1900 respecto a Varela decía: “personalidad que infunde respeto por su dignidad política, por la austeridad de sus principios y que también inspiran la gratitud de los corazones bien puestos sienten ante los benefactores de la humanidad”.

  Hoy, no logro ver en los grandes empresarios que están en política características de magnos benefactores, protectores de las letras, del pensamiento y reconstructores de iglesias. Eso no quiere decir que no lo sean, tal vez lo son y sólo les falta practicarlo.

  Por esto los momentos difíciles que enfrenta el país por los desastres naturales es la oportunidad precisa para que pongan en práctica sus principios sobre el bien común y la solidaridad, pero no a costa del Estado, sino compartiendo un pequeño grano de los muchos acumulados. Tal vez es la oportunidad que esperaba nuestro recién electo presidente para demostrar al país sus características de benefactor solidario. Un nuevo capítulo se está escribiendo, Dios quiera que Piñera sea capaz de reconstruir algún hospital o iglesia y estar a la altura de sus antecesores empresarios - políticos. Usted juzgará hoy, la historia mañana. 

 

 

 

 

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