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INÉDITO TRABAJO MULTIDISCIPLINARIO BUSCA REPRODUCIR RANITA DE DARWIN EN CAUTIVERIO

Admin el 17-10-2016, visto 57 veces 0
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La Ranita de Darwin, hoy en peligro de extinción, tiene un tamaño que no supera los tres centímetros y tradicionalmente ha sido considerada por los científicos como un verdadero sensor de los ecosistemas donde habita.

Catalogada como uno de los anfibios más especiales del mundo, esta especie debe su nombre científico Rhinoderma darwinii al naturalista Charles Darwin, quien fue el primero que la describió y vive en los bosques templado lluvioso entre las Regiones del Biobío y Aysén.

Esta ranita se ha hecho famosa por su extraña forma de incubación, caso único entre los de su especie, llamado Neomelia. Este proceso consiste en que el macho, una vez que los huevos depositados por la hembra (en el suelo) eclosionan, los guarda en su boca en una bolsa gutural que tienen en la parte anterior del pecho. Después de varias semanas de “incubación”, salen de la boca del padre totalmente convertidos en sapitos, y listos para la vida terrestre. 

Proyecto en la Cordillera de la Costa

Teniendo presente la importancia de esta especie para los ecosistemas, el centro de investigación de la empresa Arauco, Bioforest, junto a la Universidad de Concepción, desde hace dos años trabajan intensamente para preservar y repoblar con esta especie chilena, el bosque nativo presente en su patrimonio forestal.

Se trata del proyecto “Diagnóstico y propuestas de Conservación de Poblaciones de Anfibios en predios de Forestal Arauco en la Cordillera de la Costa”. En este trabajo de cría y liberación de ejemplares también participa el Ministerio de Medio Ambiente y el Servicio Agrícola y Ganadero –SAG- y además se cuenta con apoyo del Zoológico de Leipzig (Alemania) que es muy reconocido y tiene experiencia en reproducción de anfibios.

Para el doctor en biodiversidad y Jefe del Programa Conservación Fauna de Bioforest, Raúl Briones, “bajo el alero de este proyecto se pudo tomar un par de parejas de Ranita de Darwin del sector Caramávida (Los Álamos, Biobío) y llevar a la estación de cría ex situ de la Universidad de Concepción a fin de reproducir estas parejas y liberar sus hijos en un futuro próximo en el Parque Nacional Nahuelbuta, donde existe un ambiente similar al de Caramávida”.

El método

El procedimiento de repoblación, que cuenta con permisos del SAG para el traslado de las especies, busca generar la menor afectación al hábitat de las ranitas, permitiendo “aportar a la población del Parque Nacional Nahuelbuta y así aumentar su probabilidad de sobrevivencia. Junto a esto, la empresa está restaurando ecosistemas cercanos para mejorar el ambiente en el cual habita esta población”, señala Briones.

El trabajo es guiado por el doctor en Ciencias de la UDEC y líder del Laboratorio de Herpetología, Dr. Juan Carlos Ortiz, reconocido a nivel mundial por su conocimiento en la materia, quien ha puesto en marcha un exitoso programa de reproducción de esta especie en cautiverio, que a la fecha ha llegado a tener sobre 200 individuos nacidos en la estación.

Con esta iniciativa se busca que “una vez que las ranitas tengan sus crías se reintroduzcan en el Parque Nacional Nahuelbuta en un hábitat donde antiguamente era posible encontrar esta especie, la cual a fines de los ‘80 y comienzos de los ‘90 prácticamente fue extinguida porque fue extraída para su venta como mascotas”, asevera Juan Carlos Ortiz. Agrega que esto explica que no exista una estimación certera del número de ejemplares de la ranita de Darwin presentes en Chile. 

Ciertamente, una realidad preocupante que llama a generar conciencia sobre la importancia de preservar el patrimonio natural de Chile, más aún cuando este 1 y 2 de octubre se celebra el Día Nacional del Medio Ambiente.

Para los investigadores, la importancia de preservar a este tipo de anfibios no solo radica en su llamativa forma de incubación donde, a diferencia de otras especies, el macho asume un rol primordial, sino también, porque su especie hermana la Rhinoderma rufum se supone extinta, porque no ha sido encontrada desde la década del ‘70.  

Oportunidades para la preservación

Desde el 2011, la UDEC y Arauco han realizado estudios en las Áreas de Alto Valor de Conservación -AAVC- y sectores de bosque nativo que tiene la empresa en su patrimonio forestal para tener una línea base de los anfibios presentes en esas zonas. En este contexto, se ha considerado importante utilizar “los espacios privados como oportunidades para la preservación, porque ahí existen especies con problemas de conservación que no están protegidas por el Sistema Nacional de Áreas Silvestres Protegidas del Estado (SNASPE)”, dice Ortiz.

Patricio Eyzaguirre, subgerente de Asuntos Públicos de Arauco, comenta que “el manejo de los recursos forestales renovables con una mirada global y de largo plazo, requiere de manera indispensable que seamos capaces de mantener y mejorar los ecosistemas que proveen dichos recursos y para ello constantemente estamos monitoreando y verificando con distintas casas de estudios y distintas herramientas, el estado de la flora y fauna”, asegura.

Recuadro

Arauco tiene casi 300 mil hectáreas de bosque nativo en su patrimonio forestal en Chile, entre las cuales hay más de 60 mil que están como Áreas de Alto Valor de Conservación –AAVC-, donde existen especies de flora y fauna prioritarias, núcleos de ecosistemas nativos, corredores biológicos, humedales que albergan especies en distintos estados de conservación y que se buscan proteger y mantener para las presentes y futuras generaciones.

Anualmente, la empresa en conjunto con su filial Bioforest monitorea las poblaciones buscando tener una estimación del número poblacional y ha capacitado a trabajadores para que conozcan las distintas especies de flora y fauna protegidas presentes en sus 37 Áreas de Alto Valor de Conservación biológico. En caso de un avistamiento, expertos de Bioforest visitan y prospectan el lugar a fin de tomar medidas de manejo oportunas.

En la actualidad, la empresa Arauco ha registrado poblaciones de Ranita de Darwin en parte de su patrimonio forestal, específicamente entre la VIII y XIV Regiones. Generalmente estas especies aparecen durante la primavera, y de hecho el último avistamiento ocurrió en agosto de 2016 en la zona de Cañete.