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Solsticios y equinoccios: ancestral danza celeste

admin el 22-12-2014, visto 174 veces 0
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En el solemne Olimpo irrumpe el llanto de un recién nacido. Es Hércules, hijo de Zeus y Hera. Y el apetito es la causa de su olímpico clamor, casi dolor. Para sanarlo, el pecho generoso de la matriz. El infante, entre sollozos, y aún ignorando la fuerza que lo hará épico, aprieta con vehemencia, con ansiedad, demasiada, y un chorro de blanca leche, capaz de nutrir al Mundo entero, mana al infinito…

Así nos cuenta la mitología griega el surgimiento de la Vía Láctea que, hoy sabemos, es una Galaxia de millones existentes en la vastedad del Cosmos, en cuya periferia se encuentra nuestro Sistema Solar de un Sol y 8 planetas, Mercurio, Venus, Tierra, Marte, Júpiter, Saturno, Urano y Neptuno, con la conocida degradación de Plutón, algunos con sus satélites naturales o Lunas, todos con 2 movimientos básicos similares: de Rotación sobre su propio eje y de Traslación alrededor de su superior, determinado ello por las dos fuerzas principales que gobiernan a las estructuras universales: la fuerza de expansión, hacia afuera, alejándose de un centro, efecto inequívoco de una gran explosión o big bang; y la fuerza de gravedad que hace que los cuerpos de masa mayor atraigan cuerpos menores y luego las fuerzan ya descritas hacen su trabajo naturalmente, transformando todo en esferoide, cual arcilla en el torno del alfarero o la magia del azúcar convertida en colorido y alegre algodón, y pídanle al algodonero que no lo haga esferoide sino triangular o cuadrado, …pues no podrá !!!…así comenzaba más o menos mis primeras aproximaciones a la geografía matemática, nombre de la disciplina que estudia estos temas en el ámbito educacional, cuando hacía mis clases en los liceos CEIA y Ballacey…seguramente no muchos lo recordarán.

Los griegos, como en muchos otros aspectos de nuestra cultura heredada e impuesta, sientan las bases y, obviamente, toda la terminología de la materia, sus dioses dan nombre a los astros. Pero en esta parte del Mundo, donde se intenta hacer creer, se vivía en la barbarie y la ignorancia, grandes y pequeñas culturas observaron también los cielos, y generación tras generación observaron, hasta que sus certezas respecto al día y la noche, el por qué de las estaciones y el brillo de las estrellas se asentaron firmes, para desde esa sabiduría construir, elaborar, sus calendarios, con sus días fastos y nefastos, sus rutinas laborales, rituales y domésticas. Así lo hicieron mayas, aztekas e inkas, famosos son sus calendarios…y nuestro we tripantü ? Es la misma observación, es la misma explicación desde tiempo inmemorial, y desde ella nos referiremos a este presente Solsticio de Verano 2014-2015 en el hemisferio sur.

 

Como sabemos, esa traslación de los planetas en torno al Sol, astro rey que pasó de ser un Dios respetado y venerado en muchas culturas a un enemigo íntimo al que tenemos que soportar pero también enfrentar con cremas, bloqueadores y lentes, traslación conocida comúnmente con el nombre de Año, no se desarrolla sobre un mismo plano ni es completamente concéntrica respecto del Sol sino que es elíptica, describe una elipse, por lo que, es la observación ancestral, marca en ese recorrido u órbita cuatro momentos geomatemáticos únicos, medibles y observables: dos fueron llamados equinoccios que, como su nombre lo indica, marca aquella única noche que su duración es igual en ambos hemisferios, marcando también el inicio de lo que yo llamo las estaciones intermedias o románticas, como lo son el otoño y la primavera; y otros dos momentos principales llamados Solsticios, porque se determinan en relación al hoy degradado sol, uno solsticio de invierno marcando su punto de mayor lejanía respecto a la Tierra, lo que sucede alrededor del 21-23 de junio, momento escogido por numerosos pueblos originarios de nuestra amerindia tierra como el inicio de su ciclos anuales, y el solsticio de verano, ahora entre el 21-23 de diciembre, momento de mayor cercanía.

En su deambulante recorrido, nuestra cultura occidental ha olvidado, también en este matemático tema, sus raíces esenciales, aquellas que nos vinculan a las mismísimas fuerzas universales y porfiamos en ir contra ellas, y así nos abrazamos gritando feliz año nuevo cuando no corresponde, en un calendario hecho y parchado en oficinas de frailes y geógrafos de oficina, sin apego a nada verdadero. Cualquiera de estos cuatro momentos, solsticios y equinoccios serían un buen día para abrazarse, finalizar y comenzar, comenzar y finalizar, en un circuito eterno pero levemente mutable año a año. Nuevamente nuestro calendario hechizo nos dá una información errada y aprendemos que es el día 21 el inicio de cada estación, pero ello varía año a año, y por ello hay que esperar las cercanías del momento para saberlo con certeza y es más correcto decir que es un movimiento o posición que se alcanza “entre” el 21 y el 23…en fin, en el caso de estío que se nos viene, a prepararse, porque ya sabemos cómo es nuestro Angol, su clima, su verano, más aún sin aguas, succionadas inclementemente por pinos y eucaliptus…Uff !!! Pero ése  es otro tema, por lo pronto preparémonos para arrancar la última hoja del calendario y brindar por un nuevo año, un nuevo viaje astral que, esperamos siempre, nos lleve a momentos mejores.

Prof. José Fuica San Martín